El boom de rascacielos en México
   02/15/2019 13:00:00     Decoración , Mármoles , Novedades de Arquitectura
El boom de rascacielos en México

El D.F. se está volviendovertical. Desde hace algunos años se han anunciado una serie de megaproyectos,de torres altísimas que surcarán los cielos de Reforma, Chapultepec y hastaChurubusco.

La altura genérica. El boom derascacielos en México

Augusto H. Álvarez, Kuala Lumpur,Mytykah, Torre Cuarzo, Torre Latinoamericana, Más...

Con nombres que oscilan entre lomineral y la falta ortográfica Mytykah, Torre Cuarzo, etc., los constructorescompiten descarnadamente por colgar a su obra el título del rascacielos másalto de América Latina. Detrás de bardas con publicidad, cimentadas enexcavaciones profundas, se erigen esqueletos de acero que prefiguran una ciudadcada vez más alta.

En el principio, el humanolevantaba piedras. Luego vino el arco y el obelisco; le siguieron las torres.Nueva York en el siglo XX fue el gran laboratorio de la altura, el lugar dondese experimentó con las construcciones que cohabitaban con las nubes; ahí, elrascacielos se convirtió en sinónimo de modernidad, de desarrollo urbano yeconómico. Los centros de las ciudades de Estados Unidos se poblaron derascacielos, cada uno más alto que el anterior.

En ellos, el skyline  el panorama– se convirtió en imagen depostal; además de ser testigos del crecimiento económico, las torres sevolvieron el rostro más reconocible de ciudades de otro modo genéricas comoSeattle, Cleveland, Portland o Denver. Las megalópolis del mundo en desarrollocopiaron el modelo: en los años noventa, las grandes construcciones setrasladaron a Oriente. Con la inauguración de las Torres Petronas en KualaLumpur, que en 1992 se convirtieron en las más altas del planeta, la fiebre delos rascacielos dejó de ser competencia americana y se convirtió, de pronto, enpandemia asiática hoy, de los diez edificios más altos del planeta, nueve estánen Asia.

En el caso mexicano, la historiade los rascacielos que persiguen la comunicación de ideales comercialescomienza en 1956 con la inauguración de la Torre Latinoamericana, propiedad dela empresa La Latinoamericana, Seguros de Vida, S.A. Sus dueños entendían aledificio como un símbolo reconocible y asociado a su empresa. Se trató de hacerun edificio que después pudiera repetir en unas maquetitas para hacer ceniceros,comentó al respecto el arquitecto Augusto H. Álvarez. Luego de esa torre de 43niveles y 182 metros de altura, una serie de rascacielos Torre Insignia 1962,Hotel de México 1972, Torre de Pemex 1982 darían continuidad a un programaconstructivo cuyo objetivo primordial sería la concentración: de espacio, depoder o de dinero.

El D.F. se está volviendovertical. Desde hace algunos años se han anunciado una serie de megaproyectos,de torres altísimas que surcarán los cielos de Reforma, Chapultepec y hastaChurubusco.

La altura genérica. El boom derascacielos en México

Augusto H. Álvarez, Kuala Lumpur,Mytykah, Torre Cuarzo, Torre Latinoamericana, Más...

Con nombres que oscilan entre lomineral y la falta ortográfica Mytykah, Torre Cuarzo, etc., los constructorescompiten descarnadamente por colgar a su obra el título del rascacielos másalto de América Latina. Detrás de bardas con publicidad, cimentadas enexcavaciones profundas, se erigen esqueletos de acero que prefiguran una ciudadcada vez más alta.

En el principio, el humanolevantaba piedras. Luego vino el arco y el obelisco; le siguieron las torres.Nueva York en el siglo XX fue el gran laboratorio de la altura, el lugar dondese experimentó con las construcciones que cohabitaban con las nubes; ahí, elrascacielos se convirtió en sinónimo de modernidad, de desarrollo urbano yeconómico. Los centros de las ciudades de Estados Unidos se poblaron derascacielos, cada uno más alto que el anterior.

En ellos, el skyline  el panorama– se convirtió en imagen depostal; además de ser testigos del crecimiento económico, las torres sevolvieron el rostro más reconocible de ciudades de otro modo genéricas comoSeattle, Cleveland, Portland o Denver. Las megalópolis del mundo en desarrollocopiaron el modelo: en los años noventa, las grandes construcciones setrasladaron a Oriente. Con la inauguración de las Torres Petronas en KualaLumpur, que en 1992 se convirtieron en las más altas del planeta, la fiebre delos rascacielos dejó de ser competencia americana y se convirtió, de pronto, enpandemia asiática hoy, de los diez edificios más altos del planeta, nueve estánen Asia.

En el caso mexicano, la historiade los rascacielos que persiguen la comunicación de ideales comercialescomienza en 1956 con la inauguración de la Torre Latinoamericana, propiedad dela empresa La Latinoamericana, Seguros de Vida, S.A. Sus dueños entendían aledificio como un símbolo reconocible y asociado a su empresa. Se trató de hacerun edificio que después pudiera repetir en unas maquetitas para hacer ceniceros,comentó al respecto el arquitecto Augusto H. Álvarez. Luego de esa torre de 43niveles y 182 metros de altura, una serie de rascacielos Torre Insignia 1962,Hotel de México 1972, Torre de Pemex 1982 darían continuidad a un programaconstructivo cuyo objetivo primordial sería la concentración: de espacio, depoder o de dinero.

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